ROCK EN LOS 80S EN MEDELLIN

El rock en Medellín llega para ser la banda sonora de la década de los 80s, el himno por excelencia de una juventud que ha perdido la fe en las autoridades que les impone la sociedad como lo son la iglesia, el estado, la policía, la escuela y sus propios padres.

El país había atravesado épocas de indolente violencia partidista en la que miles de personas fueron acecinadas, otras desplazadas, violadas  exterminadas  y en general todos sus derechos fueron quebrantados. Y ahora llegaba el narcotráfico a formar un nuevo conflicto, alimentado por esa misma sociedad que había sido víctima y victimaria de la violencia partidista de nuestra querida patria boba . Todo el rencor y desilusión que había creado tanta violencia en nuestro país fue el caldo de cultivo  perfecto para alimentar a los jóvenes de los 80s.

Los herederos de la desilusión buscaron algo que les permitiera liberar todos los sentimientos de rencor y depresión que habitaban en sus mentes de adolescentes, llena de ideales como los hippis pero con la idea de que nada podría salvar a este mundo de la mierda que lo consumía y que no les permitía respirar algo que no fuese la maldita pero muy adorada por ellos y por muchos a lo largo de la historia, la droga. El fruto prohibido pero deseado que se convirtió en el alimento de la maquinaria de guerra urbana de una de las décadas más importantes en la historia colombiana.

Con la aparición de una música estridente que seria considera por los adultos de la época  y con algo de ayuda de la doble moralista iglesia católica, como música satánica y de locos. Los rebeldes paisas tendrían la excusa perfecta para  formar el desorden una ciudad que ya tenia tradición en dicho tema, una ciudad de la que muchos otros ya se habían quejado a lo largo de la historia  por su caos y desorden, pero que ahora estarían acompañadas  por  protestas iconoclastas y  un genero musical agresivo e innovador que resultaría en el mejor laxante de la agresividad paisa.

Para los adultos y el estado la situación no era algo agradable y buscaban la mejor forma de llevar de nuevo al redil a tanta oveja descarriada y drogada, que solo estaba en busca de rock, sexo y drogas y sobretodo de la compañía de mas ovejas que pensaran como ellas y les dieran su apoyo en la extraña lucha de dejarse ganar por la mierda.

Los sollis o parches de los  rockeros eran como una especia de aquelarres modernos donde los jóvenes podían como las brujas descargar todo lo que la iglesia y la vendita sociedad querían que taparan que resultaba difícil de hacer, el acompañante de estos aquelarres ochentenos serian las drogas y el rock, ambas cosas lograban llevar sus mentes a los limites de la decadencia por una cuantas horas.

Como diría   Friedrich Nietzsche   “Gott ist tot” o en español «Dios ha muerto».

Si Dios a muero y la violencia, las drogas  y la estupidez del estado y la iglesia católica le dieron la estocada final. Y en el entierro de dios en ves de sonar un réquiem de motzar o cantos gregorianos sonó un rock de Black sabbath y los gritos de dolor de los jóvenes paisas formaron un dúo perfecto.

Primero: todas las sociedades a  lo largo de la historia han buscado una forma de liberar sus temores y angustias en fiestas y demás ritos en los que se encontraran varias personas en torno a un ritmo musical y  consumo de sustancias  que alteraran su percepción de la realidad. Es el caso de los europeos en la edad media con los muy famosos aquelarres, en los que se reunían  las personas sometías por la iglesia y el feudo a desatar todas esas emociones y libido retraído en fiestas sin control, en las que supuestamente se invocaba al demonio para que fuese participe de  ellas.

Estas fiestas giraban en torno al consumo de unos ungüentos que mas que ungüentos eran pociones echas a base de plantas de las cuales extraían drogas psicoactivas.

En los llamados sollis hechos a plena oscuridad, en ciertas horas de la noche al igual que los aquelarres del Medioevo los jóvenes paisas formaron sus propios aquelarres, en los que envés de ungüentos se consumían marihuana y bazuco, rock envés de cantos de invocación del demonio.

Segunda idea: la depresión social causada por la violencia en lo largo de la historia colombiana, sería el caldo de cultivo perfecto para una juventud que no tenía más expectativas en la vida que escuchar música a todo taco y agredir al status quo que para ellos se veía como un demonio de mil cabezas que los hostigaba hasta el cansancio.

El Rock entonces  sería la música con la que mejor se identificara esta vanguardia de iconoclastas paisas.

Tercer idea: la sociedad paisa ataco de forma tan vehemente a esta nueva sub-cultura, por su  pensamiento históricamente conservador. Era para los adultos doble moralistas un acto de desafío del buen ser el hecho de que los hombres llevasen el cabello largo al igual que la féminas, cosa que en una sociedad machista es pero que acecinar a alguien.

El rock y la forma de actuar de los jóvenes ochenteros iba en contravía de todo lo que  los paisas querían aparentar pero en el fondo sabían que eso que los jóvenes hacían era lo que ellos eran y querían.

Vivir bueno, sin preocupaciones, divertirse y tener sexo sin restricciones, pero la iglesia y el estado no permitirían a los adultos y mucho menos a los adolecentes hacer semejantes actos de desorden y pecado.

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